domingo, 21 de marzo de 2010

Le Mésolithique en France



Collection «Archéologies de la France»

Il y a douze mille ans, au Xe millénaire, à l’issue de la dernière glaciation, des conditions climatiques plus tempérées se mettent progressivement en place en Europe. Elles obligent les groupes humains à toute une série d’adaptations qui leur permettent de continuer à assurer leur subsistance par une nouvelle économie de chasse et de cueillette. Alors que la steppe cède le pas aux forêts tempérées, hommes et femmes du Mésolithique développent des stratégies d’acquisition de nourriture, alternant nomadisme et expéditions spécialisées, pour profiter de toutes les ressources animales ou végétales. Leurs habitats de bord de mer révèlent une surprenante abondance alimentaire, qui suggère la sédentarisation de certaines populations et leur essor démographique...

Les auteurs
Emmanuel Ghesquière est archéologue à l’Institut national de recherches archéologiques préventives et poursuit des recherches en Normandie. Il est l’auteur de nombreux ouvrages et articles consacrés à l’habitat et à la culture matérielle, depuis le Mésolithique jusqu’à l’âge du Bronze.

Grégor Marchand, archéologue, chercheur au CNRS et à l’université de Rennes 1, est responsable de nombreux chantiers d’archéologie préventive. À partir de fouilles et d’études dans l’ouest de la France et au Portugal, il reconstitue l’organisation des groupes humains, du Paléolithique final au Néolithique ancien, en prenant particulièrement en compte les données environnementales.

Pinturas rupestres de Peña Escrita

Vídeo YouTube (ChussAna, 16 de marzo de 2010) añadido a Paleo Vídeos > Prehistoria de España y Portugal > L.R.1.1

Aunque son abundantes los sitios donde se pueden encontrar pinturas rupestres en Fuencaliente, Ciudad Real, tan sólo es posible llegar cómodamente a los de Piedra Escrita y La Batanera, convenientemente señalizados y protegidos. El resto, distribuidos por la sierra, no cuentan con indicaciones, por lo que no es conveniente llegar hasta ellos si no se conoce bien el terreno. En total, son los siguientes:

La Sierrezuela.- dos paredes rocosas forman ángulo recto y el suelo presenta una gran inclinación. Por la carretera de Fuencaliente a Ciudad Real, a unos 2 km, se ve, a la izquierda de una torre eléctrica, un punto oscuro donde están las pinturas.

La Batanera.- banco cuarcítico de paredes verticales. El camino está señalizado a la izquierda de la carretera de Ciudad Real a Fuencaliente, 2 km antes de llegar.

Peña Escrita.- banco cuarcítico de líneas quebradas y bloques sueltos. Señalizado. Hay que coger el camino que parte a la derecha, a 2,5 km de la población.

El Escorialejo.- abrigo de poca profundidad con una gran visera superior de superficies quebradas. En el km 100 de la carretera de Fuencaliente a Cardeña, sale un camino a la izquierda hacia el valle de Navalmanzano; a unos 3 km, una pista forestal a la izquierda lleva a Peña Escrita y deja El Escorialejo a 300 m.

La Golondrina.- roca aislada de 4 m. de altura, con un frente hundido, ancho y poco profundo. Por el mismo camino que va a Navalmanzano, se deja a la izquierda la pista a Peña Escrita, alcanzando el puerto del Acebre. Está a unos 200 m de la ladera este.

Morrón del Pino.- amplio abrigo formado por la inclinación de un gran bloque cuarcítico en ángulo y cerrado con el suelo. Desde el Acebre, por una senda hecha para colocar cazadores hacia el sur, se llega al Puerto del Pino, muy cerca de las pinturas.

Cueva del Melitón.- murallón cuarcítico en forma de espolón inclinado hacia el río con una oquedad bastante alta y poco profunda. Finca del Valmayor, en el paso de La Escaleruela.

Los Gavilanes.- pared vertical y lisa, poco abrigada de unos 60 m. de ancho por 25 m. de alto. El mismo camino de La Batanera, entra en el valle de La Cerecera hasta el comienzo de la Finca del Valmayor. Hay que seguir la alambrada hacia el sur, hasta la cumbre.

El Monje.- pared vertical de un gran murallón cuarcítico con cueva natural bastante profunda. Por la carretera de Fuencaliente a Ciudad Real. En el puerto de Valdereprisa, un carril de tierra a la derecha, lleva al despoblado de Ventillas y a Solana del Pino. A unos doce kilómetros del puerto, nace el camino de la finca El Cervijón y, por un cortafuegos, se llega al yacimiento.

El Navajo.- Pared vertical con visera poco pronunciada. Por la misma carretera que va a El Monje, y dejandole a la izquierda, se avanza unos 22 km. Desde allí, una pista forestal a la izquierda lleva a El Navajo.

Fuente: Revistaiberica.com