jueves, 2 de mayo de 2013

Estrenan un aparato de tomografía único en España con un fósil de más de 45.000 años

Mandíbula de Banyoles. Foto: ICP
EUROPA PRESS. El Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, ubicado en Sabadell (Barcelona), cuenta con un nuevo aparato de tomografía computarizada único en España, que permite analizar el interior de muestras de hasta 500 kilos de peso y un metro de largo y ancho.

La primera de las piezas analizadas ha sido la Mandíbula de Banyoles, un fósil humano con entre 45.000 y 66.000 años de antigüedad que se atribuye a un neandertal, aunque no existe unanimidad entre la comunidad científica sobre su especie.

Por ello, la prueba realizada este jueves con el nuevo aparato ayudará a la clasificación definitiva del fósil, --del género homo-- encontrado en 1887, y desvelar así si se trata de un homo neanderthalensis o un homo sapiens, lo que supondría la evidencia más antigua de la presencia de los humanos modernos en Europa.

De hecho, el aparato de tomografía computarizada permite analizar piezas de grandes dimensiones con una resolución muy superior a la que se obtiene con los TAC --tomografía axial computarizada-- médicos, ya que la fuente de rayos X tiene una energía superior (450 kV) y una intensidad máxima de 3,3 miliamperios.

Para albergar el nuevo equipo, se ha construido en el interior del museo del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont un búnker, lo que ha supuesto una inversión de casi 500.000 euros sufragados por el fondo Feder en cofinanciación entre la Generalitat y la Unión Europea.

Surprising Discoveries From the Indus Civilization

Archaeologists working at the ancient city of Harappa have uncovered evidence of immigration but also great violence.

They lived in well-planned cities, made exquisite jewelry, and enjoyed the ancient world's best plumbing. But the people of the sophisticated Indus civilization—which flourished four millennia ago in what is now Pakistan and western India—remain tantalizingly mysterious.

Unable to decipher the Indus script, archaeologists have pored over beads, slivers of pottery, and other artifacts for insights into one of the world's first city-building cultures.

Now scientists are turning to long-silent witnesses: human bones. In two new studies of skeletons from Indus cemeteries, researchers have found intriguing clues to the makeup of one city's population—and hints that the society there was not as peaceful as it has been portrayed.

Peaceful or not, the Indus civilization accomplished great things. At its peak, its settlements spanned an area greater than that of ancient Egypt, a contemporary culture. Indus jewelry was so coveted that examples have been found as far as Mesopotamia, some 1,500 miles (2,500 kilometers) away. Indus cities boasted blocks of houses built on a grid pattern and drains that funneled sewage from homes to dumping grounds outside the city walls.

But who was living in those cities? A new study to be published in the May issue of the Journal of Archaeological Science focuses on Harappa, one of the largest and most powerful Indus centers, with a population of up to 80,000. [...] National Geographic

Actualización 02-05-13. Sorprendentes descubrimientos de la civilización del Indo
En dos nuevos estudios sobre esqueletos pertenecientes a cementerios del Indo, los investigadores han encontrado pistas interesantes acerca de la composición de la población de las ciudades e indicios de que la sociedad no era tan pacífica como se había retratado...