sábado, 4 de mayo de 2013

Experimentar para comprender: el Arte Prehistórico - Cursos de Verano UNED

Del 1 al 5 de julio de 2013
Sede organizadora: UNED Barbastro
Sede de celebración: Barbastro

La aparición y desarrollo del arte prehistórico es una de las manifestaciones más evidentes de la capacidad de conceptualización y de elaboración de pensamientos abstractos de nuestra especie.
La aparición de nuestra especie hace unos 200.000 años en el continente africano supuso nuevos comportamientos más complejos y dinámicos que en etapas anteriores: planificación a largo plazo por la acumulación de experiencias pasadas, socialización de comportamientos complejos, desarrollo de conceptos no limitados en el tiempo y el espacio o un lenguaje articulado complejo plenamente desarrollado. Por primera vez hay un sistema capaz de transmitir información mediante la cultura material y, por lo tanto, de crear redes sociales más amplias, necesarias para la ocupación continuada de un territorio “hostil” y, además, los objetos de adorno personal expresan por primera vez el estatus y la singularidad del individuo.
Más información

Yacimientos prehistóricos en el Valle del Nansa: Ciclo de conferencias

Sociedad Prehistórica de Cantabria:

Human ancestors had taste for meat, brains

Kenyan fossils serve up earliest evidence of regular hunting

Human ancestors living in East Africa 2 million years ago weren’t a steak-and-potatoes crowd. But they had a serious hankering for gazelle meat and antelope brains, fossils discovered in Kenya indicate.

Three sets of butchered animal bones unearthed at Kenya’s Kanjera South site provide the earliest evidence of both long-term hunting and targeted scavenging by a member of the human evolutionary family, anthropologist Joseph Ferraro of Baylor University in Waco, Texas, and his colleagues conclude.

An early member of the Homo genus, perhaps Homo erectus, hunted small animals and scavenged predators’ leftovers of larger creatures, researchers report April 25 in PLOS ONE. Along with hunting relatively small game such as gazelles, these hominids scavenged the heads of antelope and wildebeests, apparently to add a side of fatty, nutrient-rich brain tissue to their diets, the scientists say. [...] Science News

Citations:
J. Ferraro et al. Earliest archaeological evidence of persistent hominin carnivory. PLoS ONE. Published April 25, 2013. Doi:10.1371/journal.pone.0062174. Available online: [Go to]

Actualización 06-05-13. Una dieta a base de cerebro de antílope aceleró la evolución de la especie humana
El consumo de esta carne habría dado al Homo erectus energía extra para aumentar de tamaño y recorrer mayores distancias

El consumo de cerebro de antílopes y de ñus dio al 'Homo erectus' la energía suficiente para avanzar en el desarrollo de la especie humana. Es la tesis que sostiene un estudio dirigido por el antropólogo Joseph Ferraro, de la Universidad de Baylor, en Waco (Tejas), tras analizar unos fósiles de animales hallados en la excavación de Kanjera Sur, en Kenia.Según la investigación, uno de los primeros miembros del género 'Homo' que vivió en el este de África hace dos millones de años, probablemente un 'Homo erectus', además de cazar gacelas y otros animales de tamaño relativamente pequeño, practicaban la carroña y aprovechaban los restos que grandes predadores dejaban de antílopes y ñus para comerse sus cerebros. Los científicos sostienen que esto aportaba a su dieta un extra de grasa y nutrientes. Ello habría dado al Homo Erectus la energía necesaria para evolucionar hacia un tamaño mayor de cuerpo y de cerebro y para aumentar su capacidad para recorrer mayores distancias, según explica Ferraro en la revista ScienceNews.

Los científicos han llegado a este conclusión después de analizar huesos de animales --en la excavación se ha encontrado un elevado número de cráneos, en los que había marcas de cortes realizados con instrumentos de piedra--. Los científicos creen que ello prueba que el hombre consumía este tipo de carne. A juicio de Ferraro, el elevado número de cráneos y mandíbulas de antílopes y animales de tamaño similar permite pensar en un escenario en el que los homínidos comían las cabezas que los grandes felinos dejaban tras despedazar el resto del cuerpo.

Cautela

AEl hallazgo hay que tomarlo todavía con cautela ya que, según apunta el antropólogo Henry Bunn, de la Universidad de Wisconsin-Madison, que dirigió una excavación en Kanjera Sur en el 2010, resulta difícil distinguir a partir de fósiles si los restos son el producto de una caza o de una carroña. El antropólogo Manuel Domínguez-Rodrigo, de la Complutense de Madrid, también apunta que la elevada presencia de calaveras podría ser casual. elperiodicodearagon.com/