domingo, 14 de julio de 2013

Construyendo Atapuerca

Hace una quincena de años los responsables de la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE) de Barcelona nos pidieron a uno de nosotros (Eudald Carbonell) impartir una conferencia sobre el proyecto Atapuerca. Estábamos convencidos de que solamente querían una charla científica. Sin embargo, cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que lo que les interesaba era que explicáramos como se había construido el proyecto científico del complejo de yacimientos ubicados en la sierra de Atapuerca. Querían conocer de primera mano su estructura interna y su proyección nacional e internacional. Quedaba claro que los organizadores del evento mostraban más interés por el proceso organizativo y humano de este proyecto, que por  los descubrimientos científicos.

Esta propuesta nos obligó a hacer un ejercicio de reflexión de cómo se había ido estructurando todo el proceso desde su inicio. Como todo el mundo conoce, el Dr. Emiliano Aguirre inició este proyecto en 1978 y muy pronto comenzamos a colaborar con él. En 1991, la dirección pasó a los tres firmantes de este artículo. Llevamos pues más de dos décadas dirigiendo un proceso que comenzó hace 35 años.  [...] diariodeburgos.es/

El caballo-juguete que se adelanta al tiempo

Dos años después del inicio de los trabajos de estudio de la cueva (aún queda mucho por saber y muchas figuras por descubrir), la curiosidad de dos de los investigadores dio con una mínima covacha llena de signos triangulares, de claras referencias púbicas. Este pequeño habitáculo, en el que apenas caben dos personas, cuenta con una veintena de figuras geométricas, algunas adosadas entre sí, grabadas sobre la pared y presididas por una figura muy esquemática de cabra.

Entre La Lluera 1 y esta covacha, La Lluera II, hay apenas 50 metros en los que no faltan los signos de presencia de zorros. La Lluera II encierra mil misterios. «Es como un paritorio», apunta Rodríguez Asensio, un lugar apartado con su «altar» lleno de simbolismos femeninos y la cabra como figura significativa de fertilidad. No hay más; todo conceptual y muy inaccesible.

«Todo en la cueva de La Lluera es un metalenguaje que nosotros no podemos descifrar porque nuestra propia cultura nos lo impide. Para aquellos cazadores recolectores los animales son alimento, pero también forman parte de un mundo espiritual y mágico» explica el arqueólogo Rodríguez Asensio, para quien La Lluera «es el mejor santuario paleolítico exterior del mundo».

Todo el arte de La Lluera está en zona de luz, al contrario de lo que sucede en otras muchas cuevas. Es un santuario exterior intencionado porque en la misma línea donde acaba la luz solar se cierra este impresionante acertijo visual.

Hay cosas que llaman la atención. La raya vertical de los animales, sobre todo las cabras, esa que perfila la panza, tiene una enorme profundidad «y eso es único, no lo hay en ningún sitio» apuntan los arqueólogos. Cuando se miran al microscopio los técnicos pueden ver restos de ocre en lo más profundo de las hendiduras, que tienen forma de «V».

Casi todas las representaciones tienen un mismo horizonte temporal, esos 18.000 años, cuando los bisontes de Altamira eran todavía un proyecto muy lejano. Pero La Lluera depara otra sorpresa, casi una rareza en medio de todo el conjunto.

Pasa desapercibido, pero ese caballo sorpresa es como un juguete. Está en la parte inferior de la pared, es muy pequeño y tiene un par de peculiaridades. La primera, que sus patas delanteras están más elevadas, como en salto. La segunda, y más sorprendente, es que bajo el caballo el artista grabó la referencia de la línea del suelo, adelantándose a los tiempos. Ese caballo, del Magdaleniense Medio, puede tener unos 12.000 años.

El conjunto de la pared oriental está presidido por una enorme cierva, el animal de más envergadura de La Lluera. Mira hacia dentro... y sabe mucho. lne.es/

En Eldorado arqueólogos hallaron herramientas de hace 8 mil años

El grupo de arqueólogos del programa de Prospección e Investigación Arqueológica en la provincia de Misiones, junto a un profesional procedente del Reino Unido, hallaron días atrás, “clavas” o artefactos bifaciales curvos, de las primeras civilizaciones de Misiones (pre guaraníticas), que datan de 8 mil años atrás. 

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Desde hace unos meses, un grupo de arqueólogos del programa de Prospección e Investigación Arqueológica en la provincia de Misiones, junto a un profesional procedente del Reino Unido llevan adelante el subproyecto de investigación “Arqueología de las altas cuencas de los arroyos Piray Miní y Piray Guazú”. 

Dentro de su investigación hallaron restos humanos en la cueva 3 de Mayo de la Gruta India y en Eldorado, y encontraron, entre otras cosas “clavas” o artefactos bifaciales curvos, de las primeras civilizaciones de Misiones, que datan de 8 mil años atrás. “Estas clavas eran usadas para los cultivos” indicaron los investigadores.  [...] misionesonline.net/

Stone age Scots 'first to master time'

SCOTLAND'S prehistoric huntergatherer tribes, widely seen as civilisation's late starters, may have been among the first humans to form a concept of time - including creating an annual calendar. 

14-07-13. Archeologists have found evidence that they built a giant "year clock" capable of tracking the passing of lunar months and linking these to the changing of the seasons, so enabling them to prepare for changes in food supply.

The structure, in a field near Banchory in Aberdeenshire, dates back 10,000 years, meaning it predates the calendar systems created by the ancient Mesopotamians 5000 years ago, which had been thought the world's oldest.

"The capacity to conceptualise and measure time is among the most important achievements of human societies, and the issue of when time was 'created' by humankind is critical in understanding how society developed," said Vincent Gaffney, professor of landscape archeology at Birmingham University.

His team analysed a site at Warren Field that previous excavations showed had once been home to Mesolithic (middle Stone Age) hunter-gatherers. Those excavations had revealed a set of pits, perhaps used to hold large posts or stones, but whose real purpose remained mysterious.

Gaffney and his colleagues studied the orientation of the pits, finding they were aligned with key astronomical events such as the phases of the moon and the midwinter sunrise.

They will issue a full report on their findings tomorrow but an abstract released on Birmingham University's website summarises the findings.

It said: "A pit structure, discovered in Aberdeenshire and dated to the 8th millennium BC, has been re-analysed and appears to demonstrate a basic calendrical function.

"The site may provide the earliest evidence currently available for 'time reckoning' as the pit group appears to mimic the phases of the moon and is structured to track lunar months. It also aligns on the midwinter sunrise framed within a prominent point on the horizon."

The ability to track the midwinter sun hints at a level of sophistication unsuspected in prehistoric Scots. Most early calendars were designed to track lunar months, but could not tell their users when a year had passed. This is because lunar months are not in step with the year, which is measured by the time taken for the Earth to orbit the sun.

Primitive societies often failed to recognise this, so their calendars suffered "drift", with lunar months increasingly out of step with the time of year as shown by the sun.

Aberdeenshire's Stone Age inhabitants appear to have noticed this problem, however, and used the alignment of the sun with particular posts within their calendar structure to work out when the midwinter solstice had arrived, so marking the end of a year. Then they used this information to "reset" the lunar clock system with which they marked the passing of the months within the next year.

"The monument anticipates problems associated with simple lunar calendars by providing an annual astronomic correction in order to maintain the link between the passage of time, indicated by the moon, and the asynchronous solar year and associated seasons," said Gaffney.

Why, though, was it so important for Stone Age Scots to keep track of time? Such calendar monuments are associated with societies that had exchanged nomadic hunter-gathering for more settled existences. It had been thought Scotland was then thinly populated by hunter-gatherers who had little need to track time, and whose lifestyles ruled out semi-permanent structures.

Now, however, a new view is emerging that in areas where food was plentiful, Stone Age people would have built small settlements with dwellings, food stores and other structures. Warren Field is just such a place because it was sited close to the River Dee, which was full of fish, and in the middle of forests full of game.

It means that what Gaffney and his colleagues have found could be the seat of a Scottish civilisation dating to a time well before the Middle Eastern ones that have always been seen as the cradle of humanity.

Gaffney said: "This suggests that early hunter-gatherer societies in Scotland had both the need and ability to track time across the years - and perhaps within the month - and that this occurred 5000 years before the first formal calendars were created in Mesopotamia." The Sunday Times / theaustralian.com.au

Actualización 15-07-13. 'World's oldest calendar' discovered in Scottish field

An illustration of how the pits would have worked

Actualización 15-07-13. Descubren en Escocia el calendario más antiguo del mundo
 Data del año 8.000 a.C., se encuentra en un monumento mesolítico y mide el tiempo según las fases del Sol y la Luna

La capacidad de medir el tiempo es uno de los logros humanos más importantes y es fundamental para entender cómo se han desarrollado las sociedades. Arqueólogos británicos han descubierto en un monumento mesolítico de Aberdeenshire, Escocia, el que consideran el calendario más antiguo del mundo, que data de alrededor del año 8.000 aC. Este «anuario» unisolar mide el tiempo a partir de las fases del Sol y de la Luna. Si los científicos están en lo cierto, precede en 5.000 años al más primitivo sistema de medir el tiempo que se conozca haya sido creado por el hombre.

Hasta ahora, se creía que los primeros calendarios habían sido creados en Mesopotamia, hace 5.000 años. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Birmingham descubrieron que un monumento (excavado originalmente en 2004) creado por cazadores-recolectores en Aberdeenshire hace cerca de 10.000 años parece imitar las fases de la Luna con el fin de realizar un seguimiento de los meses lunares en el transcurso de un año.
 
El sitio, en Warren Field, Crathes, también se alinea en la salida del Sol del solsticio de invierno, proporcionando una corrección astronómica anual con el fin de mantener el vínculo entre el paso del tiempo, indicado por la Luna, el año solar y las estaciones asociadas.

«Las evidencias sugieren que las sociedades de cazadores recolectores en Escocia tenían tanto la necesidad como la sofisticación que hacen falta para medir el tiempo a través de los años», dice el arqueólogo Vince Gaffney, responsable de la investigación, que se publica en la revista online Internet Archaeology. «Al hacerlo, esto ilustra un paso importante hacia la construcción formal del tiempo y, por lo tanto, de la propia historia». Según Richard Bates, de la Universidad de St Andrews, «este es el primer ejemplo de una estructura de este tipo y no hay ningún sitio comparable conocido en Gran Bretaña y Europa».

Temporada de caza

«Hemos estado tomando fotografías del paisaje escocés durante casi 40 años, registrando miles de sitios arqueológicos que no han sido detectados desde el suelo. Warren Field destaca como algo especial. Es notable pensar que nuestro reconocimiento aéreo puede haber ayudado a encontrar el lugar en el que el tiempo mismo se inventó», dice David Cowley, otro de los investigadores.

Pero, ¿para qué necesitaban medir el tiempo estos primitivos antepasados de los británicos? Christopher Gaffney, de la Universidad de Bradford, explica que para las comunidades de cazadores-recolectores prehistóricas, conocer qué fuentes de recursos alimenticios estaban disponibles en diferentes épocas del año era crucial para su supervivencia. Estas comunidades dependían de la caza de animales migratorios y las consecuencias de perderse estos acontecimientos suponía el hambre. «Necesitaban tener en cuenta las temporadas cuidadosamente para estar preparados para cuando ese recurso alimenticio estuviera a mano, por lo que un calendario estacional tiene sentido», dice Gaffney.

Actualización 16-07-13: Vídeo. Descubierto en Escocia el calendario más antiguo del mundo



Actualización 16-07-13: Video. Warren Field - The Beginning of Time? 



Vídeo YouTube por unibirmingham el 12/07/2013 añadido a Paleo Vídeos > Prehistoria Universal > L.R.2.5 nº 38.