martes, 27 de agosto de 2013

European Hunter-Gatherers Had Domesticated Pigs Earlier Than Thought

Domesticated pigs were present in northern Germany around 4600 B.C., some 500 years earlier than previously thought, new fossil and DNA evidence reveals.

The finding, detailed in this week's issue of the journal Nature Communications, is significant because the people living in that part of Europe at the time were Mesolithic hunter-gatherers who primarily lived off of wild game.

These people, known as the Ertebølle culture, kept domesticated dogs as hunting companions, but it would be several hundreds of years before they began raising animals and crops for food.

One hypothesis for how the Ertebølle came to acquire the pigs is that they traded for them with their farmer neighbors to the south.

"It would have been hard [for the hunter-gatherers] not to be fascinated by the strange-looking spotted pigs owned by farmers living nearby," study co-author Greger Larson, an archeologist at Durham University in the UK, said in a statement.

"It should come as no surprise that the hunter-gatherers acquired some eventually, but this study shows that they did very soon after the domestic pigs arrived in northern Europe." [...] nationalgeographic.com


Actualización. Los cazadores europeos del Mesolítico ya criaban cerdos 
Las poblaciones nómadas de cazadores-recolectores del norte de Europa comenzaron a domesticar cerdos de diferentes tamaños y colores hace unos 7.000 años, 500 antes de lo que se pensaba. Hasta ahora no existían evidencias de que hubieran tenido acceso a otros animales domésticos que no fueran los perros.

Los europeos del norte de Europa tenían cerdos domésticos en casa 500 años antes de lo que se pensaba, según una investigación liderada por científicos de la Universidad Christian Albrechts de Kiel (Alemania) que publica la revista Nature Communications.

Las comunidades europeas del Mesolítico –hace alrededor de 12.000 a. C.–se dedicaban a la recolección y la caza de presas silvestres. Por el contrario, los indígenas posteriores del Neolítico, que emigraron a la región desde el sur entre el 5.500 y 4.200 a. C., realizaban labores agrícolas, de explotación de plantas y domesticación de animales como ovejas, cabras, vacas y cerdos.

Según el registro arqueológico del norte de Europa, hubo un largo período de coexistencia entre las últimas comunidades de un grupo y las primeras del otro.

“Nuestro estudio se centra en la cultura Ertebölliense del sur de Escandinavia y el norte de Alemania. En la parte sur, existía una estrecha proximidad geográfica con las comunidades agrícolas del Neolítico, la cultura de la cerámica de bandas y la posterior a esta”, declara a SINC Ben Krause-Kyora, coautor del estudio. “Sugerimos una comunicación esporádica entre ambas culturas”, añade.

Hasta el momento, no existían evidencias de que los cazadores-recolectores del Mesolítico Tardío hubieran tenido acceso a otros animales domésticos que no fueran los perros.

Intercambio de animales domésticos

La cultura Ertebölliense aprovechaba los recursos marinos para comer; y los ungulados salvajes, especialmente los jabalíes, eran un complemento importante de su dieta.

En contraste, las poblaciones de principios del Neolítico explotaban el ganado ovino y caprino domésticos. Ambos eran originarios del Cercano Oriente, ya que no existían progenitores de estas especies silvestres en Europa. “Lo que sí es posible es que parte del ganado vacuno y porcino doméstico tuviera un origen local debido a la distribución euroasiática de jabalíes y toros salvajes”, apunta Krause-Kyora.

Los investigadores analizaron ADN antiguo para determinar si los cazadores-recolectores del Mesolítico en el norte de Alemania también adquirieron animales domésticos de sus primeros vecinos del Neolítico.

“Determinamos el color del pelaje y la ascendencia materna mediante el análisis del ADN nuclear y mitocondrial. A partir de muestras de 63 dientes de antiguos ejemplares de cerdos encontramos pruebas de que tenían ADN mitocondrial tanto de ascendencia oriental como europea. También que los cerdos domésticos estaban presentes en la región aproximadamente 500 años antes de lo que se había demostrado previamente”, aseguran los científicos.

También documentaron una variación en el gen MC1R, asociado con el color del pelaje, que se utiliza como un marcador de la hibridación entre los cerdos domésticos y los salvajes.

“La presencia de este gen nos lleva a pensar que las poblaciones del Mesolítico aprovecharon cerdos domésticos de diferentes tamaños y colores mucho antes de lo que se pensaba. Esto pudo no haber sido clave en su alimentación, pero sí tuvo que contribuir a la apertura hacia nuevas formas de subsistencia y posibilidades tecnológicas”, concluye. agenciasinc.es

La nueva web de la Red de museos y centros prehistóricos ‘Ice Age Europe’ se pone en marcha

Los centros que la componen atraen a 1.300.000 visitantes al año y la apuesta es que aumente el interés de los europeos por visitar museos de otros países

La nueva página web de la red de museos 'Ice Age Europe', de la que forma parte el Museo de la Evolución Humana (MEH), acaba de ponerse en funcionamiento desde el pasado 21 de agosto.

Esta nueva web cuenta la historia de los homínidos que habitaron en Europa durante la edad de hielo y la herencia cultural del Pleistoceno y tiene un apartado para cada uno de los quince centros y museos europeos que la forman.

'Ice Age Europe' es un proyecto impulsado por el Museo de Neanderthal de Dusseldorf (Alemania) y tiene como objetivo trabajar en la concienciación de la importancia de la conservación del patrimonio paleolítico, el intercambio de buenas prácticas para la gestión patrimonial y el fomento de la colaboración en los ámbitos de la ciencia, la gestión, la divulgación y el fomento del turismo cultural.

La red toma el nombre de la última era glaciar, que comenzó hace 100.000 años y terminó hace 10.000. Durante este periodo la especie Homo 'sapiens' salió de África y se dispersó por todos los continentes, entre ellos el europeo. [...] massalamanca.es

Descobren en Donís o primeiro petróglifo prehistórico na comarca dos Ancares

O historiador Xabier Moure e a documentalista Pilar Carpente xa llo comunicaron á Xunta

2/2. As 21 cazoletas están sobre unha gran rocha horizontal na Campa do Barreiro, en Donís. carpente/moure
Está a ser un agosto produtivo á hora de atropar xacementos prehistóricos. Se hai uns días saía á luz un importante grupo de petróglifos en Carballedo o domingo houbo outro achádego importante. O historiador Xabier Moure e maila documentalista Pilar Carpente atoparon o primeiro petróglifo prehistórico na comarca luguesa dos Ancares. Foi no lugar coñecido como A Campa do Barreiro, na parroquia de Donís, no concello de Cervantes. 

«O xacemento está a media ladeira do monte e a unha altitude duns 1.100 metros. Trátase dun grupo de 21 cazoletas insculpidas sobre gran parte dunha rocha practicamente horizontal. As medidas das cazoletas, bastantes erosionadas e de pouca profundidade, van dende os catro aos seis centímetros de diámetro e repártense sobre o panel».[...] lavozdegalicia.es/


Actualización 17-09-13. Los petroglifos de Os Ancares ya tienen la categoría de BIC

En el mes de agosto, el historiador Xabier Moure y la documentalista Pilar Carpente descubrieron en A Campa do Barreiro, en la parroquia de Donís (Cervantes) el primer petroglifo de la comarca de Os Ancares. Una semana después, volvieron a encontrar otro vestigio prehistórico, también en Cervantes, en Campo Redondo, entre la aldea de O Piornedo y el Pico do Mustallar.

Difíciles de localizar 

El arqueólogo de Patrimonio Gonzalo Meijide explicó que la zona en la que aparecieron ambos petroglifos está muy bien prospectada y hay abundantes datos, pero hasta ahora no habían sido detectados estos grabados rupestres. Esto se debe, según señaló, a que los petroglifos «son difíciles de observar e moitas veces depende de como estea a luz para velos, así que cómpre estar co ollo atento». Sin embargo, a raíz de estos hallazgos está convencido de que aparecerán más porque incluso los propios vecinos estarán alerta.
Manifestó que, según los datos que aportaron a la Xunta Moure y Carpente, las muestras halladas dibujan cazoletas o coviñas, es decir, incisiones circulares en la roca, un tipo de figuras muy habituales y abundantes en la provincia. En algunas, sin embargo, «parece que hai debuxos podomorfos, que poden ser representacións de pés humanos», explicó.

Entre 1.500 y 5.000 años 

En cualquier caso, señala Meijide que fechar estas muestras de Cervantes será complicado. Su uso, por ejemplo, es muy variado, desde señalizar terrenos o lugares sagrados, hasta representaciones de mapas, de poblados o astronómicos. Lo que sí concretó el arqueólogo es que su antigüedad se estima de momento entre los 1.500 y los 5.000 años... ( 2 fotos)

El yacimiento de La Araña teje su propia historia

El yacimiento afronta una de sus investigaciones más ambiciosas: poner en orden el relato de los sucesivos asentamientos, desde el Neandertal a la Edad del Cobre

El proyecto reunirá a medio centenar de especialistas, desde arqueólogos a antropólogos y geólogos. :: SUR
ANA PÉREZ-BRYAN | MÁLAGA. ¿Se imagina un libro, escrito en las entrañas de la tierra y a lo largo de miles de años, que fuera capaz de poner en orden a los ojos del hombre moderno los detalles de esa historia desconocida pero vital para avanzar en el origen de la especie? Es el sueño de los arqueólogos, que acarician el trabajo en estas joyas en forma de yacimiento pero de las que apenas existen un puñado de referencias en Europa. En Málaga, por ejemplo, hay excavaciones de cierta importancia en Paleolítico Superior (Nerja), Neandertal (Zafarraya) y otras etapas de la Prehistoria en Ardales o en el Bajondillo (Torremolinos), pero el relato cronológico de la evolución humana en un mismo espacio roza la categoría de lo inédito. Al menos por el momento, porque en el yacimiento de La Araña sí existe ese espacio ideal en el que poder contar la historia ordenada a través de los restos y de los sedimentos acumulados durante miles de años.

«Cuando salga a la luz será un hito». Lo advierte con la solemnidad del que se sabe ante un descubrimiento de primer orden Julián Ramos, el arqueólogo responsable de los trabajos en el yacimiento, por cuyos límites pasan a diario miles de coches. Quizás, en el trasiego cotidiano, muchos no reparen en este pequeño rincón de la historia que se alza justo al lado de la Fábrica del Cemento, pero las excavaciones en La Araña aún tienen mucha tela por tejer. O capítulos por escribir, según se mire. El próximo está a las puertas, y en él medio centenar de especialistas de todas las áreas (arqueólogos, geólogos, antropólogos e incluso estudiantes) sacarán a la luz el devenir de la evolución humana con un margen de error cronológico casi nulo, un dato importante si se tiene en cuenta que con la perspectiva de miles de años es posible que, a veces, bailen unos cientos. 

En concreto, el equipo que dirige Ramos se dispone a poner el foco sobre la extraordinaria vitalidad de un enclave que el especialista califica de «ideal» para las diferentes colonias de pobladores. Porque antes de que aficionados a la escalada y excursionistas más o menos cuidadosos ocuparan parte de esta zona limítrofe con el Arroyo Totalán, sus antepasados ya supieron valorar las bondades de esta parte del litoral mediterráneo. En primer lugar, por el clima, con unas condiciones ideales de vida «que no les obligaban a abandonar los asentamientos en caso de glaciación, como sí ocurría en Centroeuropa» –observa Ramos–; en segundo lugar por la abundancia de recursos, tanto en caza como en pesca y, por último, por la confortabilidad general de un hábitat que además escondía grandes cantidades de sílex, el material base para las herramientas. 

Todas estas condiciones se mantuvieron, según la hipótesis de los responsables del yacimiento, desde la Edad del Cobre (3.500 años antes de Cristo) hasta los preneandertales (hace medio millón de años). Aunque también fue habitada por medievales y romanos –hay restos que así lo atestiguan–, el grueso de la investigación que a medio plazo devolverá la vida a esta inmensa cápsula del tiempo está centrada a la Prehistoria. Ahí, una vez que se inicien las excavaciones en el flanco Este del Complejo del Humo (uno de los seis del yacimiento y el más rico de todos), los especialistas comenzarán a desmadejar los datos que ocultan cada una de las capas de sedimentos. «Las más bajas se corresponden a los pueblos más antiguos, y las más altas, a los más recientes», aclara Ramos, convencido de que esa ladera del yacimiento esconde más de un tesoro, sobre todo en las cuevas superiores, donde los primeros pobladores de este espacio enterraban a sus muertos. 

Todo por excavar

La zona más oriental del complejo arqueológico sólo fue excavada en 1982, cuando se construyó la autovía, y los trabajos se limitaron a estudios de urgencia que garantizaran que las obras no dañarían nada importante. Ahora, tres décadas después, empieza una de las investigaciones más ambiciosas del yacimiento, que podría prolongarse hasta seis años (renovables). Baste destacar que centros especializados de media Europa siguen con extraordinario interés los detalles del proyecto, que una vez redactado afronta un periplo mucho menos romántico que el del trabajo a pie de veta: los permisos administrativos y la financiación. En ambos casos la respuesta depende de la Junta de Andalucía. Los primeros están casi garantizados, pero el asunto de la partida presupuestaria es un hueso tan duro de roer como los que Ramos lleva años desenterrando de las cuevas de La Araña. Aun así, el director de las excavaciones está dispuesto a reducir al mínimo el capítulo de gastos y asumir el reto de la mano de un equipo de especialistas y voluntarios que, como él, no quieren cerrar este libro de la historia sin haber escrito hasta la última página. diariosur.es/

Parque Prehistórico de Málaga - Yacimientos Arqueológicos de La Araña



Vídeo el 25/08/2012 por Parque Prehistórico de Málaga añadido a Paleo Vídeos > L.R.3.1 (Entorno de la cueva de la Pileta).
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(*). Actualizado el 27-08-13.