domingo, 8 de diciembre de 2013

La Cueva de Nerja tuvo en el Paleolítico Superior un sistema fijo de iluminación

La investigadora María Ángeles Medina defiende que los primeros moradores de la cavidad usaban "antorchas móviles y otras estables"

Imagen tomada del trabajo MªÁngeles Medina et al. 2010, figura nº2. Corresponde a una estalagmita con concavidad artificial modificada por repiqueteado.
La Cueva de Nerja, de cuya grandiosidad da fe que su mayor columna figure en el Libro Guinness de los Records, albergó durante el Paleolítico Superior –hace más de 10.000 años– un «sistema fijo de iluminación», ayudado por partes «cóncavas» de distintas estalactitas o estalagmitas, combinado con antorchas.

Así lo defiende la investigadora María Ángeles Medina, una de las integrantes junto a Antonio Romero del comité organizador del III Encuentro Internacional de Doctorandos y Postdoctorandos: el Arte de las Sociedades Prehistóricas, que ha reunido en el Museo de Nerja a más de un centenar de científicos procedentes de seis países y varios continentes.

«Estamos en una fase vital del análisis para conocer los métodos de iluminación. Esta cueva, al ser tan grande, requirió un tipo de iluminación específica, con una parte fija, en concavidades, y otras móviles, con antorchas. Se ha detectado una presencia importante de una sustancia que aparentemente es resina y al analizar estos restos vegetales podemos concluir que son del Paleolítico Superior», asegura esta experta en arte rupestre.

Pero no es el único estudio que se ha presentado por primera vez en estas jornadas científicas y que parte de la necesidad de desentrañar nuevos secretos sobre la Cueva de Nerja. La propia Medina asegura que esta cavidad posee entre sus pinturas rupestres un «elevadísimo porcentaje de signos, frente a otros motivos figurativos». Esa particularidad también se localiza en otras cavidades de la provincia, como la Cueva de la Pileta o Cueva Navarro I, situada en plena Bahía de la capital. «Son sistemas formados a partir de la integración de signos simples y podríamos estar ante un fenómeno hasta ahora no planteado, semejante a la de una escritura primigenia», explica.

De momento existe una sintaxis definida, «que aún no sabemos cómo traducir. Existe la estructura, pero hasta estamos buscando una nueva denominación para este tipo de signos». Todo apunta a que el origen de la escritura durante el Paleolítico Superior, en ese periodo comprendido entre 40.000 y 10.000 años antes de Cristo, estaría localizado en estas tres cavidades de la provincia.

Antonio Romero, encargado de coordinar también este encuentro internacional subraya la importancia de estos hallazgos: «Son unos complejos signos que se utilizaban, según unos primeros análisis, a modo de una primera escritura. Estamos ante algo bastante novedoso», exponen la propia María Ángeles Medina y el profesor de la Universidad de Córdoba José Luis Sanchidrián.

La riqueza de Málaga para los arqueólogos

«Hemos elegido Málaga y más concretamente el Museo de la Cueva de Nerja por la particularidad y la riqueza de esta parte de España», lo apunta Antonio Romero, uno de los coordinadores de un tercer encuentro que toma el relevo a los celebrados en tierras francesas y en Zaragoza. «Otro aspecto interesante en este foro de científicos de varias generaciones es la posibilidad de afinar en los métodos de datación; o profundizar en si tiene sentido hablar de regiones en el arte rupestre, cuando idénticas simbologías en distintos territorios pueden partir de movimientos poblacionales».
laopiniondemalaga.es

Entrada relacionada

El hombre mesolítico 'Braña 1' hallado en León tenía los ojos azules y sería 'afín' al habitante actual del norte del continente

El CSIC presentará por primera vez en la historia el genoma completo del hombre mesolítico / Explicaría la adaptación a enfermedades transmitidas por animales

Braña 1, de entre 30 y 35 años, fue colocado en la cueva entre Arintero y La Braña en un ritual funerario prehistórico, sobre su costado izquierdo y encogido. (Foto: Julio M. Vidal)
En el año 2006, unos excursionistas hallaron en la cueva de La Braña-Arintero, en el municipio leonés de Valdelugeros, los restos óseos de un cuerpo humano. Se trataba de un hombre del periodo Mesolítico, con unos 8.000 años de antigüedad que acompañaba a otro cuerpo, que se precipitó a un pozo, ambos en posición de haber sido objeto de un ritual funerario. A esos individuos se les llamó Braña 1 y Braña 2. En los restos de vida que el primero de los cuerpos todavía albergaba en uno de sus dientes, se extrajeron las muestras para escribir un nuevo capítulo en la historia de la ciencia.

En el año 2010, una vez que la tecnología de secuenciación de segunda generación se implantó en la investigación masiva de muestras para hallar el puzle completo del ADN, el Institut de Biología Evolutiva que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) tiene en Barcelona, se puso manos a la obra para ser el primer equipo en el mundo capaz de descifrar el genoma completo del hombre Mesolítico, en una ‘carrera’ en la que concurren varios países.

El investigador Carles Lalueza-Fox, que participó esta semana en la segunda conferencia dentro del ciclo ‘Arqueoleón II’ que organiza el Museo de León, arrojó alguno de los datos que se han recabado ahora, aunque el estudio se encuentra “embargado” hasta su publicación “en unas semanas”. El hombre de La Braña, es decir, Braña 1, tenía los ojos azules “por la misma mutación por la que los ciudadanos del norte de Europa los tienen azules”, por lo que “en este sentido, sería parecido a los europeos actuales”.

Afín al ciudadano del norte de Europa

El hombre mesolítico, como el que habitó la cornisa cantábrica en la provincia de León, fue “sustituido” por el hombre del Neolítico que fue importando de Oriente su cultura de sedentarismo, basada en la domesticación de los animales y en el cultivo del campo. El hallado en León sería uno de los ejemplares más antiguos de este periodo y tendría “afinidades poblacionales con el norte de Europa”, a donde el Neolítico tardó en llegar, por lo que el hombre sedentario y el humano inmediatamente precedente pudieron convivir.

“El individuo Braña 1, curiosamente a pesar de estar en el sur de Europa, si tuviéramos que buscarle un parentesco población actual, sería con el ciudadano del norte de Europa”, ha señalado Lalueza-Fox que, sin embargo, ha incidido en que “genéticamente, es muy distinto de los europeos actuales del norte”. El hombre actual es “producto de la revolución neolítica” que se produjo hace 7.000 años, según comenta el investigador. El desarrollo de la agricultura asienta poblaciones, que crecen demográficamente y que adquieren nuevos hábitos en su dieta, ahora rica en carbohidratos, frente a la proteínica.

Localización de los principales hallazgos de restos humanos del periodo Mesolítico

En busca de los genes de la resistencia 

La domesticación de animales, además, conllevó desde el punto de vista biológico “cambios interesantes”, ya que esos animales comenzaron a trasladar el hombre enfermedades infecciosas, ahora comunes, como la gripe. “Cuando miramos los genomas europeos actuales, algunas posiciones en los genes han sido seleccionadas. No sabemos si por resistencia a esas enfermedades contagiosas que nos transmitieron los domesticados. El disponer de una referencia temporal anterior con Braña 1 ayudaría a discriminar qué genes están implicados en la respuesta a esos patógenos”.

Por eso, Lalueza-Fox sostiene que los restos hallados en León, una vez extraído su genoma completo por primera vez en la historia, podría tener aplicaciones, además de en cuanto a sus “actividades poblacionales”, en el sentido de analizar cómo el hombre, en su evolución, ha ido desarrollando resistencia a los agentes patógenos infecciosos, la conocida zoonosis. “Cualquier investigación biomédica que buscara genes de inmunidad de resistencia a patógenos transmitidos por domésticos debería mirar aquí, porque Braña 1 es anterior a estos fenómenos”.

Un diente de ciervo, que el hombre mesolítico de La Braña-Arintero utilizaba como herramienta. La colección completa de los restos óseos de animal hallados en la cueva se expone en el Museo de León. (Foto: Julio M. Vidal)

La Braña "siempre será referencia"

El hallazgo de los restos de población Mesolítica en la provincia León es uno de los más trascendentes para los investigadores en este campo. Se trata de ejemplares hasta ahora únicos de la presencia de hombres anteriores al Neolítico en el sur de Europa. Además, por la situación de la cueva, a 1.489 metros de altitud y orientada al este, la conservación ha sido buena, en temperaturas de ocho grados de media a lo largo del año. No se conoce un caso similar en toda la Península Ibérica.

“La Braña es y va a ser una referencia siempre”, ha señalado el investigador del CSIC. En peor situación de conservación, sumergido en agua tras precipitarse a un pozo, se encuentra el otro individuo, Braña 2. “Que hubiera estado sumergido puede explicar que no se haya encontrado una buena muestra de ADN. Pero es una cuestión económica. Con más dinero se podría intentar y me gustaría, en el futuro, recuperar el individuo 2, aunque esté peor conservado, porque sigue siendo una muestra excepcional”. Luis V. Huerga / leonoticias.com/

Entrada relacionada

Lambayeque: nuevo santuario más antiguo que civilización de Caral

Hallazgo. Santuario tiene 6,000 años de antigüedad y podría denominarse “La Diosa Boa”. También se hallaron piedras talladas con figuras de este animal.

1/5
Lambayeque no deja de sorprender. El hallazgo del nuevo santuario conformado por plataformas, terrazas, geoglifos, petroglifos, tinajas (piedras en forma de pequeños cilindros) y figuras en alto relieve podría ser denominado como “La Diosa Boa”.

Este proyecto de 10 mil metros cuadrados, ubicado en el centro poblado Guayaquil del distrito de Cayaltí en Chiclayo, ha conmocionado desde hace varios meses a propios y extraños, porque sería el descubrimiento más antiguo que la civilización precolombina Caral (Lima).

Así lo confirmó el investigador de este nuevo monumento arqueológico, Jaime Deza Rivasplata, quien precisó que este santuario tiene una antigüedad de 6,000 años y podría ser considerado como el primer paso de la arquitectura arcaica.

Deza Rivasplata explicó que este santuario sería semejante a una ciudadela cuya construcción está conformada por una plataforma que se encuentra rodeada de tres terrazas y cerca de ellos se ha observado geoglifos en forma de culebra.

“Esta ciudadela estaba ubicada a orillas de un río, cuya sociedad corresponde al sedentarismo y las actividades productivas que realizaban eran la pesca, caza, recolección y a la horticultura. Pero una fuerte sequía los obligó a abandonar el lugar, dejándolo en un bosque seco y desértico”, acotó el investigador.

Además, Jaime Deza mencionó que cerca de este lugar se ubica un cerro llamado culebra y rocas que tienen tallados a este animal, por lo que no descarta que los habitantes de esta ciudadela le rindieran culto a la boa.

“Todos los restos hallados en esta zona han sido sometidos a la prueba de radio carbono y detallan que las figuras encontradas en las rocas y los geoglifos son de una boa, es por ello que no descartó que su máximo dios sea la boa”, precisó el arqueólogo, quien solicitó el apoyo del Estado para que la zona no sea depredada por comuneros o invasores.

Cabe precisar que este proyecto de investigación se encuentra a 60 kilómetros de Chiclayo y es financiado por la Universidad Alas Peruanas. Manuel Rodríguez / larepublica.pe

"Si fuéramos humanos no habría las desigualdades que hay"

Eudald Carbonell es un arqueólogo, antropólogo y paleontólogo español de indiscutible prestigio.

Sin su tesón, aún seguiríamos creyendo que las primeras poblaciones de homínidos llegaron a Europa hace tan sólo 500.000 años. Y lo que es aún más difícil de explicar, que el primer terreno que pisaron fue Boxgrove (Inglaterra), una pequeña población situada en una isla.

A Carbonell este razonamiento le pareció de lo más "extraño" y, junto con su equipo de Atapuerca y "el deseo de conocer nuestros orígenes", demostró al mundo que las manecillas del reloj debían retrasarse algo más de 300.000 años.

Y es que, como él dice, "para los apasionados de la investigación la clave es hacer grandes preguntas, aún con el riesgo de que después no seamos capaces de resolverlas".

Pregunta.- Tras más de tres décadas dedicado a comprender la Historia de la Humanidad, ¿hay alguna gran cuestión cuya respuesta esté aún en el aire?
 [...] que.es/