domingo, 25 de mayo de 2014

Tartessos, 12.000 años de historia



Autora: Valeria Ardante
Editorial Círculo Rojo
Colección: Investigación
Páginas: 306

Siempre se ha defendido que la cultura y el conocimiento llegó a la Península Ibérica desde Oriente. En ausencia de datos ha valido el “todo al 300 a.C.”, de forma que las lagunas y contradicciones son cada vez mayores.

Desde la convicción de que el papel autóctono de las civilizaciones más antiguas sobre la Península Ibérica es mucho más relevante de lo que se reconoce hasta la fecha, la autora plantea una visión secuenciada que rellena grandes vacíos temporales y da la vuelta a la postura histórica tradicional. Se exponen al lector numerosas evidencias arqueológicas que respaldan sus tesis.

Muchas coincidencias y no pocas contradicciones encontradas en museos de la cuenca mediterránea desembocan en una teoría novedosa basada en hallazgos arqueológicos, textos clásicos e historiadores más o menos discutidos que plantea que la cuna de todas las culturas occidentales pudo estar entre las montañas del Atlas marroquí y la Sierra Morena peninsular, donde los mitos, leyendas y testimonios de autores clásicos griegos encajarían perfectamente con el devenir de nuestra protohistoria, según evidencia la autora.
El viaje promete ser intenso, tan largo como 12.000 años de historia, y apasionante. ¿Viene? editorialcirculorojo.com

Vídeo: Se presenta en Lebrija el libro Tartessos, 12.000 años de historia

El Enigma de las Cícladas - Ser Historia



(Desde el min. 14).
22-05-2014. En el III milenio antes de nuestra Era, el mar Egeo fue el escenario del nacimiento de una cultura sin igual... cadenaser.com/ / Vía Asociación Los Dólmenes

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The mammoth that trampled on the history of mankind

Next month, scientists will meet in the Dordogne to mark the 150th anniversary of the discovery of the La Madeleine mammoth – an engraving on ivory that proves man had lived alongside these prehistoric creatures

The fragment of ivory, unearthed in 1864, whose fine detail convinced palaeontologists that man had existed far earlier than was previously known. Photograph: Patrick Paillet

Just a few weeks from now, scientists from across the globe will gather in the town of Les Eyzies in the Dordogne to commemorate one of the most important – and fortuitous – events in the study of human origins. They will congregate to mark the 150th anniversary of the discovery of the Madeleine mammoth, a small piece of ancient art that provided unequivocal proof of the deep antiquity of Homo sapiens.

The uncovering of the engraving, in 1864, was the handiwork of a joint British-French archaeological expedition and it provided the first, unambiguous evidence that human beings had once shared this planet with long-extinct animals such as the mammoth. Its discovery was also an act of extraordinary good fortune, it transpires.

"On the day the engraving was found, two of the world's leading palaeontologists happened to be at the site," says Jill Cook, an ice age art expert at the British Museum. "The piece had been fragmented and workmen carrying out the excavations would never have realised this. They would have simply dumped the bits into a bag and forgotten about them." [...] theguardian.com