jueves, 29 de enero de 2015

1st Americans Used Spear-Throwers to Hunt Large Animals


Karl Hutchings, an archaeologist at Thompson Rivers University in Canada, holds a Clovis spear point. Credit: Karl Hutchings

KAMLOOPS, BRITISH COLUMBIA—Karl Hutchings of Thompson Rivers University measured the fractures in hundreds of spear points crafted by the peoples of the Clovis and Folsom cultures and found that some of these weapon tips, made by the earliest-known North Americans, had been subjected to high-velocity, mechanically propelled impacts. This suggests that Paleo-Indians used atlatls, or spear-throwers, for hunting mammoths and other big game. When the point hit the target, the energy of the impact caused the tip to break. “When it breaks, it sends a shock wave through the stone that produces fractures, which are related to the amount and kind of force involved,” Hutchings explained to Live Science. Until now, there had not been any empirical evidence that Paleo-Indians hunted with spear throwers. “We can now be assured that those assumptions were right,” Hutchings said. His research will be published in the Journal of Archaeological Science. Via archaeology.org


Actualización 30-01-15: Evidencia de que los paleoindios utilizaban lanzavenablos (Vía B&W2)
A pesar de la falta de evidencia arqueológica, se considera que los paleoindios de América del Norte, incluyendo las culturas Clovis y Folsom, cazaron con lanzavenablos de forma que proporcionaban a los dardos grandes velocidades. Las puntas de piedra halladas podrían corresponder tanto a dardos como a lanzas.

La evidencia segura más temprana del uso de lanzavenablos se halló en Florida, datada en hace 10-9 ka, posterior al periodo Paleoindio.

W. Karl Hutchings ha analizado las fracturas presentes en 668 puntas de piedra. Cuando una punta golpea el objetivo, la energía produce una onda de choque a través de la piedra que produce fracturas, que están relacionados con la cantidad y el tipo de fuerza involucrados. Mediante la medición de las características topográficas de las superficies de fractura, se puede calcular la "velocidad de fractura" del impacto, o la rapidez con que las fracturas se extienden a través del material. Cada arma produce velocidades de fractura específicas.

Se determinaron las velocidades de fractura de 55 artefactos. La mitad de ellos exhibieron velocidades de fractura que sólo se pueden lograr mediante lanzavenablos o un arco. Se cree que los paleoindios no conocía el arco y la flecha, por lo que lo más probable es que utilizasen lanzavenablos.

La necrópolis de El Collado en Valencia, la más antigua de la Península Ibérica


Fotografías de los restos del cementerio de El Collado. / PLoS ONE

Un equipo liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que la necrópolis de El Collado, en Oliva (Valencia), es la más antigua de la Península Ibérica. La datación de los restos óseos de diez de los 15 individuos enterrados en este conjunto funerario, con una antigüedad comprendida entre los 9.500 y 8.500 años, rompe con la idea de que los primeros cementerios ibéricos fueron los asentados en los concheros portugueses, como los ubicados en los estuarios de los ríos Tajo y el Sado.

Los resultados, publicados en la revista PLOS ONE, demuestran que esta necrópolis, situada en el extremo meridional del Golfo de Valencia, tuvo un uso intermitente durante unos 1.000 años. El empleo de este espacio con fines sepulcrales coincide, por tanto, con otros yacimientos mesolíticos en Europa, como los de Vedbaek (Dinamarca), Skateholm (Suecia) o Téviec y Hoëdic (ambos en Francia).

Hace unos 9.500 años, las últimas comunidades de cazadores-recolectores que ocupaban la Península Ibérica comenzaron a enterrar de forma sistemática a parte de sus congéneres en cementerios, un hábito que se vincula a la progresiva sedentarización de estas sociedades y a un cambio significativo en la relación de sus territorios con las actividades económicas.

Según las dataciones por carbono 14 mediante espectrometría de masas, los restos más antiguos fueron enterrados en el sector sur y los más recientes en la zona norte. “Es significativo que la mayor parte de estas sepulturas no se superpongan ni se corten unas a otras, lo que indica que posiblemente se empleó algún tipo de señalización para indicar las inhumaciones, que era reconocida y respetada mientras se mantuvo la función funeraria de este lugar”, el investigador del CSIC Juan Francisco Gibaja, de la Institución Milà i Fontanals. [...] csic.es  /  Link 2


Actualización 30-01-15: Los científicos constatan que la necrópolis de El Collado de Oliva es la más antigua de España . Las Provincias
... Un grupo de habitantes de la Cova Foradà emigró a El Collado hace 11.000 años. En este lugar, sus habitantes, permanecieron hasta el 5.500 a.C. Estuvieron allí unos 3.500 años hasta que marcharon al yacimiento próximo de El Rebollet. Se cree que unos 200 ó 250 individuos pudieron morir allí durante 1.300 años. Eso sí, no todos fueron enterrados en este lugar.

El arqueólogo José Aparicio destacó que entre el 8.500 y el 7.500 realizan cambios tecnológicos en el utillaje, incorporando geométricos como instrumentos de caza o pesca, bien para flechas o venablos en el primer caso, o arpones, en el segundo.

Hacia el 6.500 comienza un lento ascenso del nivel marino que anega toda la zona costera, convirtiéndola en una gran marisma o marjal, donde se hacen abundantes las especies de moluscos lagunares y las tortugas.
A mitad del sexto milenio, el aumento de la pluviosidad les debió obligar al abandono del lugar, buscando asentamiento en alguna cavidad o en cabañas en el llano...


Actualización 30-01-15: La Necrópolis Mesolítica de Oliva (y II)
La nota de prensa del CSIC: meros fuegos de artificio del autor

JOSÉ APARICIO ARQUEÓLOGO. JEFE DE LA SEAP DE LA RACV. El estudio arqueológico e histórico realizado tras las excavaciones del año 1987 en la necrópolis mesolítica de Oliva estuvo bajo mi responsabilidad. El informe antropológico exhaustivo fue dirigido por el Dr. Domingo Campillo Valero, Director del Laboratorio de Paleopatología y Paleoantropología del Museo Arqueológico de Barcelona, participando un amplio equipo de antropólogos, radiólogos, restauradores y fotógrafos, estudiando tanto lo puramente óseo, como la dentición, las enfermedades o paleopatología, la bromatología / alimentación, etc., tanto con métodos tradicionales como avanzados a través de análisis isotópicos.

Pues bien, ahora el investigador que recientemente envió la nota de prensa sobre la antigüedad de la necrópolis, ha causado sensación por la procedencia institucional. El CSIC es el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que certificó que el cementerio de El Collado de Oliva es el más antiguo de la Península Ibérica. Los cuerpos tienen 9.500 años.

Han presentado los descubrimientos con tanta ambigüedad que permitía considerarlos como propios de su redactor- entrevistado, incluyendo fotos como del CSIC cuando pertenecen a quien suscribe. Dicho investigador utiliza única y exclusivamente todo el estudio arqueológico y antropológico expuesto en el libro editado por quien suscribe, ya que es la única fuente de información existente.

En cuanto a las numerosas y nuevas dataciones obtenidas, únicamente sirven para confirmar las anteriores, tanto las que establecí a través del minucioso análisis y estudio de la industria lítica y de la secuencia estratigráfica del yacimiento, como las cuatro obtenidas mediante los correspondientes análisis de C14.

Hay investigadores que, con las prisas por alcanzar notoriedad se olvidan de las más elementales normas de la ética profesional, al tiempo que hay revistas que como PLOS/ONE, alcanzan un nivel que no les corresponde al no comprobar la idoneidad de los trabajos que aceptan. Lo que pudo quedar del yacimiento olivense tras las intensas campañas de excavación realizadas es de imposible o por lo menos difícil recuperación.

Cuando visitamos el yacimiento para realizar la tercera campaña de excavaciones, había sido cubierto con tierras alóctonas vertidas por el propietario de la parcela, Dn. Juan Bolinches, para la plantación de naranjos.

Alegó en su justificación que lo había hecho con permiso de la entonces directora del Servicio de Arqueología de la Conselleria de Cultura quien, siempre según lo expuesto por el Sr. Bolinches, comentó que «eso del Mesolítico era un inventó de su excavador».

Lo que no pudimos averiguar ya es si previamente al vertido se removió el terreno para allanarlo, en cuyo caso con seguridad que lo que pudo quedar desapareció.


Relacionado: Serie arqueológica. 2008, Nº. Extra 8 - Dialnet
(Ejemplar dedicado a: Varia VIII: La Necrópolis Mesolítica de El Collado (Oliva-Valencia))


Actualización 15-02-15: Audio. Yacimiento de "El Collado" de la Comunidad valenciana - Ágora Historia (Desde 01:12:20)