lunes, 8 de febrero de 2016

Sign of early settlement in the Nordic region date back to the cradle of civilization


Excavation team in Blekinge, Sweden.Credit: Image courtesy of Lund University

Lund University. The discovery of the world's oldest storage of fermented fish in southern Sweden could rewrite the Nordic prehistory with findings indicating a far more complex society than previously thought. The unique discovery by osteologist Adam Boethius from Lund University was made when excavating a 9,200 year-old settlement at what was once a lake in Blekinge, Sweden.

"Our findings of large-scale fish fermentation, a traditional way of preserving fish, indicate that not only was this area settled at that time, it was also able to support a large community," says Adam Boethius, whose findings are now being published in the Journal of Archaeological Science.

The discovery is also an indication that Nordic societies were far more developed 9,200 years ago than what was previously believed. The findings are important as it is usually argued that people in the north lived relatively mobile lives, while people in the Levant -- a large area in the Middle East -- became settled and began to farm and raise cattle much earlier.

"These findings indicate a different time line, with Nordic foragers settling much earlier and starting to take advantage of the lakes and sea to harvest and process fish. From a global perspective, the development in the Nordic region could correspond to that of the Middle East at the time," says Adam Boethius.

"The discovery is unique as a find like this has never been made before. That is partly because fish bones are so fragile and disappear more easily than, for example, bones of land animals. In this case, the conditions were quite favourable, which helped preserve the remains," says Adam Boethius.

The fermentation process is also quite complex in itself. Because people did not have access to salt or the ability to make ceramic containers, they acidified the fish using, for example, pine bark and seal fat, and then wrapped the entire content in seal and wild boar skins and buried it in a pit covered with muddy soil. This type of fermentation requires a cold climate.  ScienceDaily


Actualización: El depósito de pescado fermentado más antiguo del mundo · National Geographic
Este hallazgo demuestra que, hace 9.200 años, las sociedades nórdicas estaban mucho más desarrolladas de lo que se creía

Adam Boethius, un osteólogo de la Universidad de Lund, ha descubierto el almacenamiento de pescado fermentado más antiguo del mundo durante la excavación de un asentamiento de comienzos del Mesolítico, de unos 9.200 años de antigüedad, al sur de Suecia, según informa dicha universidad en un comunicado. El análisis osteológico de los restos indica "una dieta principalmente de pescado, según sugieren las más de sesenta toneladas de pescado de agua dulce que hubo en el área excavada", detalla Boethius en un artículo publicado recientemente en Journal of Archaeological Science.

El depósito de huesos, excavado en la orilla del antiguo lago Vesan, estaba rodeado de unos hoyos en los que se clavaron unas estacas o postes que protegían el lugar de los animales carroñeros. La comunidad que ocupó la orilla del lago no debió de tener acceso a la sal marina, o desconocía su uso, y acidificó el pescado utilizando, entre otras cosas, corteza de pino y grasa de foca. El contenido se envolvía a continuación en piel de foca o de jabalí, se enterraba en un foso y se cubría de fango.

Este hallazgo demuestra que, hace 9.200 años, las sociedades nórdicas estaban mucho más desarrolladas de lo que se creía. "Indica una nueva cronología, con unos recolectores nórdicos que se asentaron mucho antes de lo previsto y que empezaron a aprovechar los lagos y el mar para pescar y procesar el pescado. Desde una perspectiva global, el desarrollo en la región nórdica corresponde al que hubo en Oriente Medio en la misma época", sostiene Boethius.


Actualización: El pescado podrido, clave en las primeras «ciudades» europeas
El mesolítico es una etapa de transición en la historia del ser humano. Durante ese período, que sigue al paleolítico y que precede al neolítico, los humanos cambian su cultura y su estrategia de subsistencia. Poco a poco abandonan el estilo de vida nómada y basado en la caza y en la recolección y comienzan a asentarse de forma permanente en algunos lugares. Todo gracias a la aparición de las primeras formas de agricultura y de ganadería y a las técnicas de almacenamiento de alimentos, claves para poder vivir en un mismo lugar durante un tiempo prolongado. El secado, el salado y el ahumado fueron probablemente las más importantes.

Se cree que estas innovaciones aparecieron primero en Oriente Medio y que desde allí fueron viajando hasta otras regiones más remotas. Pero, una investigación publicada hoy en la revista «Journal of Archaeological Science» ha descubierto evidencias que muestran que hace 9.200 años hubo un asentamiento mesolítico en la costa este de Suecia en el que se almacenaban alimentos a gran escala. Esto, según los investigadores, supondría que en Europa aparecieron comunidades sedentarias mucho antes de lo que se pensaba, al mismo tiempo en el que se desarrollaban las comunidades neolíticas de Oriente Medio.

«Este es un hallazgo muy emocionante y sorprendente, que nos da una imagen completamente nueva de cómo vivían estos grupos de pescadores del norte de Europa», ha explicado Adam Boethius, director del estudio e investigador en el departamento de Arqueología e Historia Antigua de la Universidad de Lund (Suecia). «Nunca habíamos visto una construcción como esta de tanta antigüedad».

Aunque no se encontraron restos de cerámica, graneros o silos, típicos de asentamientos de agricultores neolíticos, los investigadores hallaron, en una excavación en «Norje Sunnansund», al sur de Suecia, restos de grandes cantidades de huesos de pez colocados bajo una capa de arcilla o barro en lo que parece ser un sistema de canales. Estas conducciones estaban en la orilla de un lago, y estaban inclinadas hacia el agua. Además, los investigadores descubrieron los restos de varias hileras de estacas clavadas en el suelo...

El mordisco humano del Australopithecus sediba


Cráneo fosilizado de Australopithecus sediba y modelo de un mordisco simulado en sus premolares. Los colores «cálidos» indican las regiones de alta tensión, y los «fríos», los de baja tensión - Brett Eloff /Lee Berger / Universidad de Witwatersrand

  • Investigadores niegan que este homínido de hace 2 millones de años fuera capaz de comer cortezas o troncos como los chimpancés: se habría dislocado la mandíbula 
  • El hallazgo hace más «humana» a esta intrigante especie de rasgos mezclados  
El Australopithecus sediba es un diminuto y desgarbado homínido que vivió hace unos 2 millones de años en el sur de África. Desde su descubrimiento en 2008, se le ha considerado un posible ancestro o pariente cercano del género Homo, al que pertenece nuestra propia especie, el sapiens, por su intrigante mezcla de rasgos humanos y simios. En 2012, una investigación añadía un nuevo dato que complicaba aún más la fotografía de esta extraña criatura. Investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) sugerían que el A. sediba era capaz de comer alimentos duros, como cortezas, frutos y troncos de árboles, al igual que los chimpancés de hoy en día en la sabana africana. Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad de Washington en St. Louis (EE.UU.) y la de Witwatersrad en Sudáfrica muestra que ese pequeño ser no tenía la mandíbula ni la estructura dental necesarias para mantener semejante dieta. Es más, si lo hubiera intentado, se habría dislocado la mandíbula. Esa incapacidad lo asemeja más a nosotros.

El estudio, publicado en la revista Nature Communications, describe las pruebas biomecánicas realizadas sobre un modelo basado en el cráneo fósil de un ejemplar de Australopithecus sediba recuperado en la cueva de Malapa, a unos 40 km al oeste de Johannesburgo, en Sudáfrica. Los métodos biomecánicos utilizados son similares a los que emplean los ingenieros para probar si los aviones, automóviles, piezas de maquinaria u otros dispositivos son lo suficientemente fuertes para evitar la rotura durante el uso.

Los australopitecinos aparecieron en el registro fósil hace unos 4 millones de años, y aunque compartían con el ser humano algunos rasgos como la capacidad de caminar sobre dos piernas, la mayoría carecían de otras características humanas como un gran cerebro, caras planas con pequeñas mandíbulas y dientes, y el uso avanzado de las herramientas. [...] abc.es/

Link 2: Early human ancestor didn't have the jaws of a nutcracker: Biting too hard would have dislocated jaw of Australopithecus sediba -- ScienceDaily