lunes, 22 de agosto de 2016

Estación de arte rupestre al aire libre de Domingo García - Ágora Historia




Viajamos hasta el yacimiento segoviano de Domingo García para conocer el gran número de grabados que podemos encontrar en este lugar. Grabados de diversas épocas de nuestra historia (A partir del min. 40:00). 154 Ágora Historia

Gran caballo de Domingo García. (Foto José Latova). depauw.edu
 

Matemáticas para viajar a la España de hace un millón de años


2/2. Diagrama de la distribución entre especies de la carne disponible en Orce

Los primeros europeos tenían más futuro siendo carroñeros que cazadores

Vivir en el sur de España hace más de un millón de años tenía sus ventajas. Cada mañana se podía desayunar frente a un enorme lago de aguas termales que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. En las orillas rodeadas de vegetación había hipopótamos, elefantes, rinocerontes, bisontes, caballos... Todos eran el sustento de una variada comunidad de depredadores en la que reinaban el tigre dientes de sable y la hiena gigante, del tamaño de un león y armada con las mandíbulas más potentes que jamás haya tenido un mamífero carnívoro. Y entre todos ellos, esperando el momento más propicio para salir de su escondrijo, estaban nuestros antepasados los homínidos.

Así era Orce (Granada), un yacimiento clave para entender la evolución humana, pues se piensa que aquí vivieron los primeros homínidos de Europa Occidental hace 1,4 millones de años. Tenían un cerebro no mucho más grande que el de un chimpancé pero ya poseían atributos que compartimos, como la fabricación de herramientas. Aún quedan muchas preguntas por responder sobre estos antepasados, por ejemplo cómo de grandes eran sus poblaciones y qué les sucedió, pues los restos de su presencia en Orce, herramientas de piedra y un fósil humano, apuntan a que desaparecieron sin dejar rastro.

Un nuevo estudio ha recurrido a las matemáticas para intentar responder esas preguntas. Se trata de un modelo normalmente aplicado a demografía y ecología que permite estimar cuántos herbívoros vivieron en la zona donde actualmente se encuentran Barranco León y Fuente Nueva, dos de los principales yacimientos de Orce. Esa estimación sirve a su vez para saber cuánta carne había disponible y cómo de intensa era la competencia entre las especies que se la disputaban. [...]   EL PAÍS

Los codos del león marsupial le hicieron un cazador mortífero


Thylacoleo carnifex. / Mauricio Antón

Aunque la dentadura del extinto león marsupial no era la propia de un depredador, este animal, protagonista de nuestro #Cienciaalobestia, fue uno de los cazadores más destructivos hasta su extinción hace 30.000 años. Investigadores de la Universidad de Málaga y de Bristol revelan que sus codos le permitían una movilidad del antebrazo similar al de los primates. Esta ventaja, junto a sus poderosas garras retráctiles, le otorgaba un estilo de caza único entre los carnívoros.

Australia fue el hogar desde hace alrededor de dos millones de años del león marsupial (Thylacoleo carnifex) hasta su extinción hace 30.000 años. Esta especie, descrita como una de las bestias depredadoras más destructivas, pertenecía al mismo orden que los canguros y los koalas, aunque se asemejaba en físico y en tamaño a un gran jaguar (Panthera onca) de hoy en día.

Este cazador era capaz de derribar a herbívoros mucho más grandes que él, como canguros o al diprotodon –el marsupial más grande que jamás haya existido– de tamaño algo mayor al de un rinoceronte blanco.

Hasta ahora era una incógnita la forma con la que este animal de finales del Peistoceno mataba a sus presas, pues a diferencia de los grandes felinos, este  carnívoro carecía de grandes caninos con los que perforar a sus presas.

Una nueva investigación, publicada en la revista Paleobiology, revela que el león marsupial poseía su arma de destrucción en sus codos y garras, y no en su mandíbula, como ocurre en el resto de depredadores. Los autores, investigadores de las universidades de Málaga y de Bristol (Reino Unido), compararon los fósiles de esta especie extinta con los codos de otros mamíferos. [...] SINC

How Humidity Influenced the Evolution of the Human Nose


Photo: Shutterstock
 
While our noses are handy for sniffing out the difference between, say, a blooming corpse flower and a cedar tree, they also play an often overlooked role: air conditioner.

As we inhale, our noses heat and condition the air, prepping it for the exchange of oxygen and carbon dioxide in the lungs. If the air is too dry, the nose helps humidify it. The process also keeps respiratory tissues from drying out, which can stave off the development of infections.

Previous research has suggested that because people need to regulate the temperature and humidity of the air entering their bodies, noses have evolved different shapes in warmer and cooler climates. Now, a new study is refining how climate helps explain how your nose got its shape.

The research, which was published in June in the American Journal of Physical Anthropology, may lead to a better understanding of the evolution of the human face and why facial features vary among different ethnicities.

"It's an important study that lays out the potential climatic variables we should be focusing on," said Nathan Holton, a biological anthropologist at the University of Iowa in Iowa City who wasn't involved in the research. [...] laboratoryequipment.com / Link 2