viernes, 2 de septiembre de 2016

Leones,leopardos y bisontes poblaban el entorno de Arrasate hace 100.000 años


1/4. Cráneo de zorro (Vulpes vulpes) hallado en el yacimiento localizado en la Cantera de Kobate (Arrasate, Gipuzkoa) / UPV/EHU

EFE.- Leones de las cavernas, leopardos, bisontes esteparios y ciervos comunes son sólo algunas de las especies que integraban la fauna del entorno de Arrasate (Guipuzkoa) hace 100.000 años, en el Pleistoceno Superior.

Durante miles de años, los restos de estos y otros animales permanecieron ocultos hasta que, en 2012, los trabajadores de la cantera de Kobate, en Arrasate (Guipuzkoa), tras realizar una voladura de parte del terreno, descubrieron abundantes restos de fósiles ocultos en la zona.

Un año después se realizó una excavación en este yacimiento, bautizado como Artazu VII, y sus fósiles fueron analizados por un equipo multidisciplinario de la Universidad del País Vasco UPV/EHU, formado por investigadores del Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología y del Departamento de Estratigrafía y Paleontología.

De acuerdo con la investigación, hace 100.000 años, este yacimiento fue una sima que funcionó como una trampa natural en la que los animales caían casualmente, por lo que este lugar es un fiel reflejo del tipo de fauna que habitaba la zona y, por tanto, un yacimiento de gran interés paleontológico y paleoecológico.

El estudio preliminar realizado por los investigadores de la universidad vasca y publicado en la revista científica Comptes Rendus Palevol, determina que Artazu alberga al menos cuarenta especies de animales entre micro y macrovertebrados.

La mayoría de los restos se han recuperado enteros o con fracturas provocadas por la caída en la sima, por lo que muchos de los huesos se han preservado en conexión anatómica.

El estudio describe la presencia de especies que actualmente están extintas o que, por desplazamientos geográficos, ya no están en la zona, como el león de las cavernas (Panthera spelaea), el leopardo (Panthera pardus), el bisonte estepario (Bison priscus) o el ciervo común (Cervus elaphus).

Además, la investigación liderada por la investigadora predoctoral Aitziber Suárez Bilbao y llevada a cabo en los microvertebrados (mamíferos, anfibios y reptiles) ha permitido constatar los eventos cálidos y cambios climáticos que se registraron tanto a escala global como regional en el momento del relleno de la sima. Los yacimientos del Pleistoceno Superior sin indicios de actividad humana como Artazu VII son muy escasos tanto en la región cantábrica como en el resto de la Península Ibérica, especialmente los que poseen una gran abundancia y riqueza de especies con un estado de preservación tan excepcional como este yacimiento vasco. lavanguardia.com / Link 2 

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Un nuevo estudio sugiere que la cantidad de sangre que llega al cerebro fue la clave en la evolución de la inteligencia humana


1/3. Índice de suministro de sangre al cerebro en relación a la edad geológica de los homínidos

Que el aumento de tamaño del cerebro humano en algún punto remoto de nuestra evolución tiene que ver con el desarrollo de la inteligencia es algo comunmente aceptado. Pero ahora un equipo de investigadores de Sudáfrica y Australia lo cuestionan. Según explican, la auténtica clave para la evolución de la inteligencia fue el aumento del suministro de sangre al cerebro.

Según explican en el artículo publicado en Royal Society Open Science, para demostrar su hipótesis calcularon como había ido variando la cantidad de sangre suministrada al cerebro de nuestros ancestros a lo largo del tiempo. Encontraron que el cerebro humano no solo evolucionó en tamaño, sino que también pasó a consumir mayores cantidades de sangre. [...] labrujulaverde.com


Blood-Guzzling Brain Key To Evolution Of Human Intelligence | Popular Science
The human brain is a fuel hog, and that, it turns out, is key to how our intelligence evolved. It has long been believed that the evolution of human intelligence was simply related to increasing brain size, but a team of researchers from South Africa and Australia have overturned that assumption.
By calculating how blood supply to the brains of human ancestors changed over time, the researchers were able to show that the human brain not only evolved to become larger, but also more blood-thirsty. And the need for blood outpaced the volume increase of the brain itself.
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Actualización: How our species got smarter: through a rush of blood to the head
Anthropologists have been curious about the evolution of human intelligence for many decades. The main lines of research have involved archaeological finds concerning the use of fire, tools and so on.

But what about looking for evidence in fossil skulls, the place where the brain resided?

The volume of the human brain increased to be about three and a half times larger than our Australopithecus ancestors 3 million years ago.

It is generally assumed that intelligence is correlated with brain size, and the reason for this is that the number of nerve cells in mammalian brains seems to be directly related to brain size.

Our research focused on the rate of blood flow to the brain, which relates closely to metabolic rate because the blood supplies the essential oxygen. If blood flow to your brain is stopped, you will pass out within seconds.

Normally you have about 7 millilitres of blood flowing to your brain each second. Remarkably, this rate changes little, regardless of whether you are awake, asleep or solving mathematical problems...