jueves, 15 de diciembre de 2016

Los primeros humanos europeos no usaban fuego para consumir alimentos


1/2. La mandíbula del hominino más antiguo de Europa, descubierta en 2007 en la Sima de Elefante del yacimiento de Atapuerca. / CENIEH
 
Los europeos más antiguos de Europa que vivieron en Atapuerca tenían una dieta equilibrada de plantas y carne, pero las pruebas de la placa dental de una mandíbula de hace 1,2 millones de años indican que ingerían los alimentos crudos. Así lo confirma un estudio que avala la hipótesis de que el uso intencionado del fuego aún no se habría producido. Los científicos aportan una nueva cronología sobre el inicio del uso del fuego para cocinar alimentos.

Un nuevo estudio liderado por investigadores de ICREA, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de York ha revelado la prueba directa más antigua del consumo de alimentos por el género Homo en la placa dental de la mandíbula de un hominino de 1,2 millones de años, recuperada por el equipo de investigación de Atapuerca en 2007, en el yacimiento de Sima del Elefante.

En el análisis de los microfósiles incrustados en la placa dental de uno de los molares, los científicos identificaron trazas de tejido animal crudo, granos de polen de una especie de pino, gránulos de almidón crudos que indican el consumo de plantas herbáceas gramíneas, fragmentos de insectos y esporas fúngicas. Hallaron también un resto de fibra vegetal no comestible junto a un surco interdental, lo que sugeriría su posible uso como palillo dental.

El estudio, publicado en The Science of Nature, demuestra así que ninguno de los restos había sido sometido al fuego, y tampoco se encontró evidencia de la inhalación de microcarbón, lo que normalmente es un claro indicador de proximidad al fuego. [...]  SINC


Earliest Europeans Did Not Use Fire for Cooking, Researchers Say | Sci-News.com    
Europe’s earliest humans did not use fire, but had a balanced diet of meat and plants — all eaten raw, according to a team of researchers led by Karen Hardy of the University of York and the Autonomous University of Barcelona. 

Studying dental plaque from a 1.2-million-year-old hominin, found by archaeologists in 2007 at the site of the Sima del Elefante (Pit of the Elephant), Atapuerca, Spain, Dr. Hardy and co-authors extracted microfossils to find the earliest direct evidence of food eaten by early humans.

These microfossils included traces of raw animal tissue, uncooked starch granules indicating consumption of grasses, pollen grains from a species of pine, insect fragments and a possible fragment of a toothpick.

All detected fibers were uncharred, and there was also no evidence showing inhalation of microcharcoal — normally a clear indicator of proximity to fire.

The timing of the earliest use of fire for cooking is hotly contested, with some researchers arguing habitual use started around 1.8 million years ago while others suggest it was as late as 300,000-400,000 years ago.

Possible evidence for fire has been found at some very early sites in Africa.

However, the lack of evidence for fire at the Sima del Elefante suggests that this knowledge was not carried with the earliest humans when they left Africa...


Actualización: ¿Qué comía el primer europeo? Analizando el sarro de los dientes | Reflexiones de un primate
La revista Springer Nature acaba de publicar un artículo sobre el análisis de los cálculos dentales obtenidos de los dientes de la mandíbula ATE9-1 del yacimiento de la Sima del Elefante de la sierra de Atapuerca. Recordemos que esta mandíbula fue obtenida en 2007. Su cronología, estimada por el método de los núclidos cosmogénicos en 1.200.000 años, la convertía en el fósil humano más antiguo de Europa. Su descripción y primera interpretación se publicó en la revista Nature y fue portada del número correspondiente. El nuevo trabajo sobre ATE9-1 ha sido liderado por la investigadora Karen Hardy (ICREA, Universidad Autónoma de Barcelona)...


Actualización: Un estudio revela la dieta vegetal del primer europeo - CENIEH
El CENIEH participa en un estudio publicado en The Science of Nature que presenta la dieta vegetal del primer europeo a partir del análisis de los cálculos dentales obtenidos en Atapuerca

El análisis de los cálculos dentales obtenidos de los dientes de la mandíbula de un individuo hallado en el yacimiento de la Sima del Elefante de Atapuerca (Burgos), de más de 1.2 millones de años de antigüedad, ha protagonizado un estudio sobre dieta vegetal publicado recientemente en la revista The Science of Nature, en el que han participado los investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) Ruth Blasco y José Maria Bermúdez de Castro...


Actualización: Vídeo. Los primeros homínidos de Atapuerca también se alimentaban de vegetales -Radio Televisión de Castilla y León
Ver en PaleoVídeos > L.R.1.13 nº 13.

El hombre perdió el hueso del pene al volverse monógamo

 
Photograph: KPA/Zuma/REX/Shutterstock

SERVIMEDIA. Los machos humanos perdieron el báculo (hueso del pene) hace alrededor de dos millones de años después de que en la evolución del linaje se separaran de los chimpancés y de los bonobos y predominara la monogamia como forma de apareamiento preferente.

Ésta es la conclusión de un estudio realizado por dos antropólogos de la Universidad Colegio de Londres (University College London), que examinaron cómo el báculo evolucionó en los mamíferos y exploraron su posible función en primates y carnívoros, grupos de animales en los que los machos de muchas especies tienen hueso del pene y otras no.

La investigación, publicada en la revista ‘Royal Society Proceedings B’, señala que el báculo, que ha sido descrito como “el más diverso de todos los huesos”, varía radicalmente en longitud, anchura y forma en los mamíferos masculinos.

Los científicos analizaron la trayectoria del báculo a través del tiempo y descubrieron que éste evolucionó en los mamíferos y los carnívoros hace entre 145 y 95 millones de años, cuando tuvieron un ancestro común.

El estudio indica que la presencia del báculo está relacionada en la evolución de los primates con la intromisión sexual prolongada (es decir, cuando la penetración dura más de tres minutos de forma continua) y con altos niveles de competencia posterior al coito entre los machos.

"Nuestros hallazgos sugieren que el báculo desempeña un papel importante en el apoyo a las estrategias reproductivas masculinas en las especies donde los varones se enfrentan a altos niveles de competencia sexual postcopulatoria. Prolongar la intromisión ayuda a un macho a vigilar una hembra desde el apareamiento ante otros competidores, incrementando sus posibilidades de transmitir su material genético”, explica Matilda Brindle, una de las autoras del estudio.

La investigación ofrece pistas de por qué los seres humanos no tienen báculo y están asociadas a que el objetivo del varón evolucionó a únicamente eyacular, con lo que se acortó la duración de intromisión sexual.

“CLAVO FINAL EN EL ATAÚD”

En las especies con apareamiento entre múltiples machos y hembras (algo conocido como poligamia), existe una aguda competencia entre los machos para fertilizar a una hembra. Sin embargo, los sistemas de apareamiento de los humanos no son así, que tienden a ser monógamos, por lo que sólo un hombre accede a una hembra y la competencia posterior al coito está ausente o se reduce a niveles muy bajos.

“Los seres humanos no tienen prolongadas duraciones de intromisión ni altos niveles de competencia sexual postcopulatoria. Dados los resultados de nuestro estudio, esto puede ayudar a desentrañar el misterio de por qué el báculo se perdió en el linaje humano”, apunta Brindle.

Los chimpancés y los bonobos, que son parientes más cercanos a los seres humanos, tienen un báculo muy pequeño (entre seis y ocho milímetros) y duraciones cortas de intromisión (alrededor de siete segundos para los chimpancés y 15 segundos para los bonobos), pero se caracterizan por ser polígamos, con lo que los machos experimentan altos niveles de competencia postcopulatoria. Los investigadores sugieren que ésta puede ser la razón por la que estas especies han conservado un báculo, aunque pequeño.

"Después de que el linaje humano se dividiera entre chimpancés y bonobos y nuestro sistema de apareamiento se desplazara hacia la monogamia, probablemente después de hace dos millones de años, las presiones evolutivas que retenían el báculo probablemente desaparecieron. Esto puede haber sido el clavo final en el ataúd para el báculo ya disminuido, que entonces se perdió en los seres humanos ancestrales”, explica Kit Opie, coautor del estudio. diariosigloxxi.com / Link 2


Why don't humans have a penis bone? Scientists may now know | The Guardian 
Speed of human mating might be behind the lack of a baculum in humans, suggests study tracing bone’s evolution 

It can be as long as a finger in a monkey. In the walrus, it can be two feet long. But the human male has lost it completely. And researchers are a little stumped.

Known as the baculum to scientists with an interest, the penis bone is a marvel of evolution. It pops up in mammals and primates around the world, but varies so much in terms of length and whether it is present at all, that it is described as the most diverse bone ever to exist.

Prompted by the extraordinary differences in penis bone length found in the animal kingdom, scientists set out to reconstruct the evolutionary story of the baculum, by tracing its appearance in mammals and primates throughout history.

They found that the penis bone evolved in mammals more than 95 million years ago and was present in the first primates that emerged about 50 million years ago. From that moment on, the baculum became larger in some animals and smaller in others. The stump-tailed macaque, an animal that weighs only 10kg, has an extremely long baculum for its size, with the bone extending for 5cm. The bone is five times the size of the baculum in the collared mangabey, which is a slightly larger monkey.

Kit Opie who ran the study with Matilda Brindle at University College London, said that penis bone length was longer in males that engaged in what he called “prolonged intromission.”...