miércoles, 20 de diciembre de 2017

Altamira, bajo la lupa coruñesa


Fig. 3 Visitas experimentales a la cueva de Altamira. Journal of Cultural Heritage

Un estudio de una socióloga de la Universidade da Coruña concluye que reabrir la cueva apenas tendría impacto económico para Cantabria salvo que no se limitase la cifra de visitantes

Una hipotética reapertura de la Cueva de Altamira apenas tendría un impacto económico "significativo" para la comunidad de Cantabria ya que esto solo se lograría "con un aumento sustancial del número de visitantes permitido en la cueva original", lo que amenazaría la sustentabilidad física de esta cueva. Esta es la principal conclusión de un estudio sobre el impacto social y económico de Altamira como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco que llevaron a cabo la investigadora de la Facultad de Sociología de la Universidade da Coruña (UDC) Eva Parga Dans y Pablo Alonso González, del IPNA-CSIC, que acaba de ser publicado en Journal of Cultural Heritage.

El objetivo de la investigación era analizar si la conservación de las pinturas rupestres de Altamira es compatible con un plan de gestión turística y un régimen de visitas limitadas y cómo afecta desde el punto de vista social y económico a la zona en la que se encuentran estas cuevas. Todo ello cuando, como recuerdan desde la UDC, la gestión de Altamira ha sido fuente de controversia en las últimas décadas ya que fue abierta y cerrada a las visitas en varias ocasiones. En la actualidad sólo es posible visitar la cueva original una vez a la semana y el número de visitantes está limitado.

La investigación en la que participó la socióloga coruñesa Eva Parga -para la que realizaron más de un millar de encuestas a quienes visitaron el Museo de las Cuevas de Altamira- revela que la bautizada como Neocueva (recreación de la cueva auténtica) y el Museo son unos de los motores del turismo en Cantabria ya que el 60% de encuestados revela que "Altamira fue determinante para realizar el viaje". Un dato que queda confirmado al analizar el histórico de las visitas al complejo de Altamira que se mantuvo por encima de los 230.000 visitantes desde 2001 -pese a que ese año se cerró la cueva y se abrió la Neocueva- y el Museo es el segundo más visitado de toda España. Los turistas, según el estudio con sello coruñés, gastan una media de 105 euros al día y pasan una media de 4,5 días en la comunidad, lo que supone un impacto económico directo de 113 millones de euros al año. Una cifra que apenas variaría aunque la cueva se abriese ya que las visitas seguirían siendo limitadas. Los autores concluyen que es importante "desarrollar una estrategia de comunicación para la conservación preventiva de la cueva, sobre todo para aclarar la confusión y controversia sobre el lugar así como dar respuesta a la demanda social de mayor claridad en la gestión del lugar". La Opinión A Coruña


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